Esta es la frase que usó Michael O'Leary, el presidente de la compañía irlandesa de vuelos baratos Ryanair, según el comentario en el weblog de Clarín.
El fundamento de tal afirmación es que las aerolíneas obtendrán sus ingresos principalmente de los hoteles a los que llevan a los huéspedes, de las empresas que alquilan coches, de los comercios en los aeropuertos y de los aeropuertos propiamente dichos, que estarán contentos, porque las aerolíneas operarán allí con nuestros aviones.
Esto me hace pensar en una gran oportunidad para los negocios que ocupen nichos vinculados al turismo y transporte de pasajeros, ya que las aerolíneas dependerán cada vez más de ellos para agregar valor a sus servicios. La venta del pasaje de avión estará cada vez más vinculada ("atada") a la venta de la estadía en hotel, comidas, lugares para visitar y automóvil de alquiler para moverse en destino.
¿Ventajas para los proveedores locales de todos estos servicios en los lugares de destino? Creo que en principio serán un arribo de clientes más garantizado y una delegación de parte del esfuerzo de marketing y ventas hacia las aerolíneas y otros transportes.
