El capital de riesgo generalmente es asociado a las nuevas firmas, es decir, a emprendimientos con necesidades de financiamiento muy particulares, generalmente en industrias de alta tecnología. Estos emprendimientos son de crecimiento muy rápido y demandan mucho capital inicialmente para el desarrollo de sus productos y su posterior lanzamiento al mercado. Además, normalmente estos emprendimientos tienen un riesgo (normalmente) mayor a un emprendimiento en un sector de la economía más tradicional.
Bueno, pero también podemos decir que existe el capital de riesgo que financia empresas maduras, no necesariamente en sectores de alta tecnología. Este capital de riesgo se presentó en Argentina durante la década de 1990 con el nombre "fondos de inversión", los cuales financiaban fusiones y adquisiciones de firmas de distinto tipo.
La experiencia no ha sido de lo más agradable para todos estos inversores en Argentina, ya que varios de los fondos formados resultaron en malos negocios, con pérdidas millonarias. Solamente en algunos sectores en los que se invirtió se obtuvieron buenos beneficios, hasta tal punto de que algunos medios anunciaron el "regreso de los fondos de inversión".
Pero recientemente, el anuncio de que otro de estos fondos dejaría el mercado no hizo más que rememorar el fracaso de la mayoría de ellos. Y la verdad es que este fracaso no representa un fracaso para el desarrollo de un mercado de capital de riesgo en Argentina, y menos para el mercado de capital de riesgo que espero (el que financia nuevos emprendimientos). La experiencia adquirida y la depuración misma del mercado orientará al financiamiento disponible hacia otras alternativas más acordes a nuestra economía, y tal vez más hacia nuevas firmas, en sectores mucho más cercanos a las nuevas tecnologías.
Tal vez, con la sanción de la Ley de Promoción de la Industria del Software, los emprendimientos en esta industria sean vistos con más probabilidades de éxito, dando lugar a la formación de algún fondo interesado en financiar a nuevas firmas o la expansión de las existentes.
La garantía de estabilidad fiscal por 10 años en la industria del software puede ser un factor muy importante para reducir el riesgo de las firmas. Probablemente el gobierno deba ir pensando en legislación similar para otros sectores productivos basados en las nuevas tecnologías. Y de paso, sentarse con representantes del "sector inversor", a ver como se puede incentivar también la formación de fondos de capital de riesgo o, al menos, incentivar e informar a potenciales inversores ángel, para atraerlos hacia ésta opción para invertir.
