Quienes han leído acerca de la historia del Silicon Valley saben que hace alrededor de 60 o 70 años en esa región (estado de California) no había más que actividades relacionadas con la agricultura. Justamente esa es una de las particularidades de la región y uno de sus aspectos más llamativos, cómo desde una región sin ningún desarrollo basado en tecnología pasó a convertirse en una región de las más desarrolladas del mundo (sino la más...).
Bueno, no se si la historia se puede repetir, pero parece que la región alrededor de la ciudad de Boise, en el estado de Idaho, también Estados Unidos, distintos factores se están combinando para dar lugar al nacimiento de otra región hi-tech.
Wired publicó recientemente un artículo (Idaho Hot Potato: Tech Companies) acerca de esto. Idaho, un estado caracterizado por la actividad agrícola de repente comienza a llamar la atención, gracias a sus más de 800 firmas de alta tecnología.
Bueno, tampoco fue tan de repente. Wired explica que hay dos hechos en la historia de la industria hi-tech del estado que han marcado su destino:
- en 1973 Hewlett-Packard instaló una de sus plantas, que actualmente representa a la División LaserJet de esa compañía, siendo uno de los mayores empleadores de todo el estado, con más de 3.700 puestos de trabajos creados. A partir de allí, otras firmas importantes han seguido sus pasos, por ejemplo, Dell;
- J.R. Simplot, el fundador de Simplot, uno de los negocios más grandes relacionados con el agro, invirtió US$ 1 millón en un emprendimiento local. Hoy ese emprendimiento es el mayor empleador privado del estado, con más de 10.000 puestos de trabajo creados. Su nombre es Micron, y pasó de ser sólo un emprendimiento conducido por cuatro personas a ser uno de los mayores fabricantes de chips de memoria del mundo.
Hoy, después de casi tres décadas de desarrollo de la industria en la región, también se han desarrollado los servicios e infraestructura necesaria, tales como servicios de consultoría, legales, bancarios, etc.
A veces uno piensa hasta qué punto una región tiene un destino en términos de "senda de desarrollo" marcado. Y cuando lee acerca de estos casos, pareciera que en realidad no hay ningún destino sellado, sino que el futuro es totalmente planificable. Parece que se necesitan algunos "incentivos" adicionales a la famosa "mano invisible del mercado".
