Requisitos para "refundar" el mercado de capitales argentino
El primer requisito tiene que ver con la confianza. Esta es la palabra clave para que un ahorrista deposite sus fondos en una determinada institución, en sus palabras: "confianza", confianza en que lo que se le dice y promete respecto a la ecuación riesgo/retorno que enfrentarán sus ahorros se corresponde con la realidad, y en que, en tal sentido, existe un poder público que se va a encargar de hacer cumplir ese compromiso, así como las normas escritas.
El rol de custodio de esa confianza en los mercados de capitales en todo el mundo lo cumplen las comisiones nacionales de valores. Estados Unidos es un excelente ejemplo de la importancia de contar con un buen ente regulador. En ese país la U.S. Securities and Exchange Commission tiene mayores facultades que las que tiene en la actualidad la Comisión Nacional de Valores argentina, limitada a un mero control de legalidad.
El segundo requisito para desarrollar nuestro mercado de valores tiene que ver con la "voluntad política". La falta de interés de la clase política en asuntos relacionados con el mercado de capitales, sumada a intereses concretos a los que no les conviene que se reforme el marco institucional, legal y económico de este sector, postergaron al mercado de capitales argentino.
Las recomendaciones son claras. Respecto al tema confianza, no hay nada más que decir. Y respecto a la voluntad política, bueno probablemente tome un tiempo llamar la atención de la clase política hacia estas cuestiones.
En particular me interesa el "rubro" capital de riesgo. Y este aspecto, como mencionaba hace un tiempo citando un ejemplo, incluso en EEUU es rara la relación entre políticos y mercado de capitales.
En La Nación Online se publicó un artículo de opinión muy interesante, sobre el mercado de capitales en Argentina: Claves para un mercado sólido.
Según el autor (Carlos Weitz, ex presidente de la Comisión Nacional de Valores y ex superintendente de AFJP), existen innumerabes teorías que explican el escaso desarrollo de nuestro mercado de capitales comparándolo con los países desarrollados o incluso con países vecinos como Brasil y Chile.
Entre aquellas teorías se encuentran generalmente:
- el mal comportamiento de un Estado incumplidor de contratos y obligaciones en épocas malas, y tan voraz en términos de necesidades de financiamiento en épocas "buenas" que no permite el desarrollo de proyectos privados que deberían financiarse a costos razonables;
- la pésima arquitectura institucional que le da marco a este mercado, con instituciones débiles o anacrónicas, que se superponen, como la Comisión Nacional de Valores y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; o con mercados de valores desbalanceados, desconectados entre sí y de la realidad productiva de sus regiones, y que llevan implícitos conflictos de interés en temas disciplinarios que no existen en ningún otro lugar del mundo;
- los empresarios argentinos, a diferencia de los de otros lugares del planeta, no tienen vocación por abrir su capital, tanto por cuestiones culturales como por falta de incentivos o por asuntos de informalidad y de incumplimiento fiscal;
- factores complementarios que provienen de los inversores institucionales, tales como el denominado "efecto manada" a que se ven sometidos las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones, que crean incentivos distorsivos para tomar decisiones financieras independientes.
El primer requisito tiene que ver con la confianza. Esta es la palabra clave para que un ahorrista deposite sus fondos en una determinada institución, en sus palabras: "confianza", confianza en que lo que se le dice y promete respecto a la ecuación riesgo/retorno que enfrentarán sus ahorros se corresponde con la realidad, y en que, en tal sentido, existe un poder público que se va a encargar de hacer cumplir ese compromiso, así como las normas escritas.
El rol de custodio de esa confianza en los mercados de capitales en todo el mundo lo cumplen las comisiones nacionales de valores. Estados Unidos es un excelente ejemplo de la importancia de contar con un buen ente regulador. En ese país la U.S. Securities and Exchange Commission tiene mayores facultades que las que tiene en la actualidad la Comisión Nacional de Valores argentina, limitada a un mero control de legalidad.
El segundo requisito para desarrollar nuestro mercado de valores tiene que ver con la "voluntad política". La falta de interés de la clase política en asuntos relacionados con el mercado de capitales, sumada a intereses concretos a los que no les conviene que se reforme el marco institucional, legal y económico de este sector, postergaron al mercado de capitales argentino.
Las recomendaciones son claras. Respecto al tema confianza, no hay nada más que decir. Y respecto a la voluntad política, bueno probablemente tome un tiempo llamar la atención de la clase política hacia estas cuestiones.
En particular me interesa el "rubro" capital de riesgo. Y este aspecto, como mencionaba hace un tiempo citando un ejemplo, incluso en EEUU es rara la relación entre políticos y mercado de capitales.
Capital de riesgo, Sep 26, 2004
