A veces la intervención del Estado es deseable en la economía, aunque en realidad esto es deseable en circunstancias muy especiales.
Un caso ideal para aplicar esto es el del mercado de telecomunicaciones de Argentina. Lamentablemente, luego de un deficiente proceso de privatización durante la década de 1990, el mercado de telecomunicaciones quedó en manos de dos grandes empresas (Telecom y Telefónica) que se repartieron la torta y no se molestaron entre sí por más de 10 años. La escasa competencia y la posición privilegiada derivada de los contratos de privatización condujeron a relativamente mejores servicios, pero con tarifas bastante lejos de ser las adecuadas. Y se trata de un mercado más que atractivo (crecimiento del uso de los servicios públicos)...
Ahora reaparece el Estado, impulsando la creación de una tercera compañía telefónica nacional, fundamentalmente a partir de la unión de los esfuerzos de las cooperativas telefónicas, que sumarían más de 350 en todo el país. Aparentemente el apoyo que daría el Gobierno a las mismas no tendría que ver con participación en el capital, lo que me parece excelente. En cambio, habría una oportuna "ayudita" para que entren en el mercado que hasta ahora dominan las dos grandes telefónicas.
Lo que más valoro de todo esto es la coherencia que se mantiene hasta ahora en algunas (ojo, no todas) las medidas del presente Gobierno: si queremos desarrollar una industria como la del software u otras que sean de base tecnológica, sin duda que un acceso a infraestructura de mejor calidad y a precios más competitivos será una ayuda importante. Además, y sin dudas, un mercado de telecomunicaciones más competitivo también traerá beneficios para los demás sectores de la economía y para la comunidad en general.
