Me acuerdo que decía el profesor en la Facultad: "el directivo de la pequeña empresa tiene tiempo de sobra respecto al directivo de una empresa de mayor tamaño". Y cuando decía esto, una avalancha de exclamaciones de todos los que estaban en clase. La frase típica: ¿cómo? ¿¡si mi padre tiene una Pyme y se la pasa todo el día trabajando?!
Bueno, bueno, un momento... Aquella afirmación es cierta, pero cuando uno pone las cosas en su lugar. Cada persona en la empresa tiene tareas concretas que cumplir, y responsabilidades que asumir. Eso es fruto de la división del trabajo y la delegación de tareas. Obviamente, si un gerente en lugar de delegar asume todas las tareas y responsabilidades (incluso las que deberían cumplir otras personas), obviamente que no le va a quedar tiempo de sobra para nada en absoluto. Por eso, teniendo en cuenta la teoría de la división del trabajo y delegación de tareas, siempre el directivo de una pequeña empresa tiene más tiempo libre que el de una gran empresa, donde la organización es mucho más grande y con más cuestiones que resolver.
Ahora, si trasladamos esto a una empresa naciente, a un emprendimiento, sea cual sea el sector al que pertenezca. ¿Es posible delegar? Difícil, difícil. Y no necesariamente por capricho del emprendedor (éste es el peor de los casos), sino por la imposibilidad de contar con los recursos humanos que uno necesita en ese comienzo.
Ya sea porque no se consiguen recursos de confianza o de la calidad adecuada, o no se dispone de fondos para pagarles, al no disponerse del personal necesario se hace imposible delegar, asumiendo así el emprendedor tareas y responsabilidades adicionales.
Cuando el emprendedor se da cuenta, al par de meses de haber comenzado las actividades de la empresa, se encuentra tapado de trabajo y, lo peor de todo, con un horizonte de planificación limitado por su permanente enfoque en las tareas operativas que otros debieran estar realizando.
¿La solución a esto? Creo que sólo se puede encontrar la solución a esto en las características particulares de la personalidad del emprendedor. Esta es una de las circunstancias donde juega más la teoría de que el emprendedor "se nace" (y no "se hace"). Tiene que ver con una habilidad para poder realizar tareas operativas día a día, sin por ello perder el enfoque de mediano y largo plazo que exige el ocupar el puesto de líder de la organización.
Y supongo que este fenómeno (el de la super-ocupación del emprendedor en cuestiones operativas) es una de las principales causas de fracaso (o al menos, la causa de un menor crecimiento relativo) de algunas de las nuevas empresas. ¿Por qué digo esto? El emprendedor, como líder en su nueva empresa debe tener su mente puesta en la estrategia que seguirá el emprendimiento, en el diseño general de su oferta (productos o servicios), en el contacto con los principales (o únicos) clientes, a la vez que debe intentar constantemente analizar el entorno que lo rodea para buscar nuevas oportunidades o "adaptar" la dirección que lleva la empresa. Si en lugar de estar cumpliendo con estos roles se aboca a tareas exclusivamente o en mayor parte operativas, difícilmente pueda lograr la dedicación necesaria para desarrollar aquellas tareas más importantes (que, sin lugar a dudas, son imposibles de delegar).
Dicho esto, ahora sí uno puede decirlo: en teoría, el directivo tiene más tiempo disponible cuando se trata de una pequeña empresa. Pero, lamentablemente, por distintas circunstancias y en la generalidad de los casos, termina ocupándose ese tiempo con cientos de tareas operativas que limitan su visión de mediano y largo plazo. Conclusión: tenerlo en cuenta al emprender!
