Navegando por la web llegué a este comentario: Revenge of the Nerds?. Dave Bayless, su autor, se pregunta (y analiza) si realmente para ser emprendedor hacen falta estudios formales o no. De allí la pregunta del título, ya que la necesidad de tener estudios para ser emprendedor podría estar asociada a una etapa del desarrollo histórico y económico.
Lo más interesante arranca en una fórmula:
Productivity = Mindset x Skillset x Toolset
Es decir, los resultados como emprendedor dependen de las actitudes y propensión de uno a actuar (mindset), la disponibilidad de las herramientas adecuadas (toolset) y de las habilidades necesarias para utilizar dichas herramientas (skillset). Entonces, si cualquiera de estos tres factores es cero, no importa el valor que adquieran los dos restantes, el resultado será cero. Dicho en otras palabras, no importa que tan buena sea una idea si uno no es capaz de llevarla a la práctica.
De todos modos, los tres factores aparentemente tendrían una importancia distinta en distintas etapas del proceso de creación de la empresa. Es decir, la fórmula tal vez cambie a medida que evoluciona la empresa, aunque no en su estructura, sino en la ponderación de cada uno de los factores.
Por ejemplo, las actitudes y propensión a actuar parecen un factor muy importante en un comienzo, al inicio de la empresa, donde la tolerancia a la ambiguedad y la capacidad para tomar decisiones se presentan como ventajas. En cambio, a medida que la empresa evoluciona, poseer habilidades (skills) puede ser de mayor importancia considerando los distintos desafíos que se enfrentan (la empresa ya está en marcha...).
Esto último tiene que ver con la incorporación del factor tiempo en aquella fórmula. Incluir el factor tiempo puede hacer pensar en que, aún sin tener las herramientas adecuadas y determinadas habilidades, si se puede mantener la originalidad de la idea, es posible con el tiempo ir desarrollando uno mismo las habilidades e ir obteniendo las herramientas necesarias también. Aunque esta hipótesis es atacada en el mismo comentario de Bayless.
Claro, considerando la carga de información que actualmente poseen los nuevos productos y servicios (y tal como cita el autor):
Because the informational component of products can change faster, it will change faster. Because information can be rapidly disseminated, it will be rapidly acquired by others. As a result, product life cycles will continue to shrink, and the pace of change will continue to accelerate.Conclusión: los tiempos han cambiado, el ritmo de cambio se ha acelerado y los ciclos de vida de los productos se acortan.
Las implicancias de esto son dos: primero, es cada vez más difícil ofrecer un producto o servicio original por más tiempo. Una gran idea de hoy es copiada mañana mismo. Entonces, si la originalidad de las ideas no puede ser mantenida, no habrá tiempo disponible para desarrollar habilidades y obtener las herramientas necesarias. Por lo tanto, se hace necesario contar con estas desde un comienzo, y entonces, la proactividad y actitud hacia el trabajo ya no alcanzan.
Y este ritmo creciente del mundo de los negocios genera un aumento de incertidumbre y por lo tanto, las predicciones son más difíciles de hacer. Es aquí donde el autor nota la importancia de poseer habilidad para distinguir patrones, desarrollar analogías útiles y responder rápidamente. Y generalmente, la gente que posee estas capacidades que conducen al éxito emprendedor también aumenta sus chances de alcanzar un éxito en lo académico (educación formal). Es por esta razón también, de acuerdo al Bayless, que no es llamativo encontrar que es más común encontrar emprendedores con formación académica en las industrias de alta tecnología, en las cuáles los productos y servicios tienen una carga importante de información en sí mismos.
En los siglos XVIII y XIX habrían sido científicos "amateur" quienes realizaron los principales aportes como emprendedores, etapa que finalizó a mediados del siglo XX. En los comienzos del siglo XXI parecería que se produce una declinación de estos emprendedores amateur y un resurgimiento de los nerds.
Al fin, para concluir, el éxito emprendedor no estaría asociado necesariamente a la educación formal, aunque sí puede haber una relación entre los mismos a medida de que se incrementa el valor del pensamiento abstracto y el reconocimiento de patrones, algo que se daría en la medida que los productos y servicios incorporan más información.
