Siempre estoy leyendo un poco sobre economía y lo que sucede a nivel macro en el país y en otros países. Entender mejor el entorno en su aspecto económico (así como en sus otros aspectos, tecnológico, cultural/social y político/legal) sirve para entender las grandes tendencias y poder divisar no el futuro, pero sí mejores formas de estar preparados al menos.
El riesgo que corremos todos siempre es que, por estar inmersos en la realidad del día a día y estar de alguna forma "subidos a la misma ola" que producen las grandes tendencias, es perder la perspectiva general y, junto con ello, el riesgo de no estar preparados para lo que viene.
La idea de leer un artículo como este que les paso es disminuir aquellos riesgos: Are you experienced?, publicado en el Times Online. Cuando lo lean, entenderán a qué me refiero: las cosas están pasando mientras miramos sólo al corto plazo...
Como dice el artículo (acá la cita traducida):
La forma en que gastamos dinero está cambiando. En la nueva "economía de las experiencias" pagamos para hacer cosas y no por tener cosas.
Tomando algunos ejemplos del artículo (y poniéndome a tono con lo que ocupa las pantallas de TV y páginas de diarios estos días), tener una Ferrari ya no sería más deseado que tener un recital privado de los Rolling Stones o realizar un viaje al espacio.
Pero esta tendencia no es sólo para los ricos, sino que todos estamos de alguna forma cambiando: preferimos ir a las carreras, irnos de vacaciones, ir a una sesión de masajes, etc., antes de que gastar el mismo dinero en bienes o productos materiales. Antes que cambiar el auto o comprar un nuevo TV, preferimos gastar en restaurants, hoteles, clubes, etc. (llamados por los sociólogos "tercer espacio", después del hogar y el trabajo). Obviamente, cada uno tendrá su estructura de gastos particular, pero parece que en el fondo esto se da para la mayoría de las personas u hogares.
La teoría detrás de esto dice que, una vez satisfechas nuestras necesidades básicas, todos buscamos satisfacer necesidades de mayor nivel, que generalmente tienen que ver con las experiencias, entre otras cosas (algo que explica en parte la Pirámide de Maslow). A su vez, esto parece combinarse con un profundo cambio social basado en la globalización, la co-existencia de múltiples culturas y el cambio demográfico en términos de longevidad.
En síntesis, parece ser que la economía está pasando a ser una economía de los servicios más que de los productos, y esto significa para las empresas el proveer a sus clientes algo más que simplemente bienes: significa proveer experiencias (ver por ejemplo el comentario Los 10 tipos de innovación, allí se menciona como uno de los diez tipos de innovación al mejorar la "experiencia del cliente").
Y para las pequeñas (y nuevas) empresas todo esto puede ser una alerta importante. Mientras que hablamos de bootstrapping o comenzar nuevas compañías con pocos recursos, tenemos que tener en cuenta que debemos tener una oferta no sólo compuesta por un producto o servicio, sino por una experiencia. Esto implica mayor atención al cliente y mayor valor agregado, algo que tiene su costo y el cliente debe estar de acuerdo en pagar.
Es aquí donde se puede apreciar la importancia de una buena acción de marketing, para transmitir al cliente la propuesta de valor ofrecida y asegurar así que él mismo entienda por qué ha de pagar el precio indicado. Además, es clara la importancia de un buen diseño de nuestra oferta. Supongo que saber ahora qué es lo que realmente busca un cliente será más difícil en la medida de que ya no se tratan de "simples productos" sino de buenas experiencias y satisfacción, las que estarán impregnadas de las características particulares de la personalidad de cada cliente.
