Estuve leyendo el artículo Five Universities You Can Do Business With, sobre lo que hacen determinadas universidades para ser líderes en transferencia de tecnología. Esta última es básicamente el proceso por el cual una innovación concebida dentro de los laboratorios de una universidad puede ser "transferida al mercado", implicando esto el patentamiento por parte de los investigadores del trabajo de investigación que da lugar a la innovación, para luego ofrecer una licencia sobre la misma a compañías que desarrollan productos o servicios empleando esa nueva tecnología. De hecho, durante los últimos años, muchos de los grandes inventos han sido concebidos de esta forma.
Si bien son muchas las universidades que tienen programas de transferencia de tecnología, no todas tienen éxito. Este éxito es medido de alguna forma en cantidad de patentes obtenidas sobre innovaciones realizadas en sus laboratorios, y luego por la cantidad de estas patentes que terminan comercializándose efectivamente. Aquél artículo describe la particularidad de cinco universidades top en este aspecto, transferencia de tecnología, las cuales son Berkeley, Caltech, Stanford, MIT, y Wisconsin, obteniendo cada una de ellas más de 100 patentes por año. Si bien allí dice que estas universidades son las líderes, supongo que el ranking se limita a universidades de EEUU (no tengo datos de otros países por ahora). Lo importante a destacar es que además, tal como decía más arriba, no solamente que producen esa cantidad de patentes sino que muchas de ellas se convierten en negocios exitosos concretos.
El artículo destaca dos aspectos interesantes respecto a qué hacen estas universidades para ser así de exitosas. Como siempre, aunque las lecciones parezcan cosas obvias, el no tenerlas en mente a veces nos aleja de lo verdaderamente importante.
El primer aspecto mencionado es el tratamiento hacia la gente de negocios. Aquellas universidades consideran a los empresarios como iguales y aliados. Los investigadores de estas universidades generalmente están abiertos al diálogo con las compañías, incluso cuando se trata de startups. Todo esto implica también mentalizar a los estudiantes respecto a la importancia de su trabajo académico desde el punto de vista del potencial que el mismo tiene para el mundo de los negocios. Y aquí el apoyo e influencia de los profesores es fundamental ya que son los mismos estudiantes quienes se encuentran en mejores condiciones de convertir una idea en un negocio transfiriendo la misma de los laboratorios a nuevas compañías.
El segundo aspecto mencionado es que, como forma de promover la transferencia de tecnología, aquellas universidades top se "resisten a la tentación" de monitorear y regular las relaciones con el mundo de los negocios agresivamente. Un error común de muchas universidades es tratar a cada nueva idea surgida de sus laboratorios como si fuera el próximo Google (por sólo dar un ejemplo). La misma burocracia, al tratar de proteger la propiedad intelectual de la idea, desincentiva a quienes son ajenos a la universidad a asociarse con los investigadores.
Aquella "resistencia a la tentación" no sólo es un reconocimiento de que los emprendedores pensarían dos veces antes de establecer cualquier tipo de relación con investigadores en el mundo académico, sino también el reconocimiento de la importancia de inversores externos para financiar cada proyecto. Y está claro que quien aporte el financiamiento no lo haría para tener una participación menor o pasiva, y más teniendo en cuenta el rol que puede llegar a tener un inversor de riesgo en todo el proceso.
Por esta razón también aquellas universidades líderes en transferencia de tecnología mantienen "aceitados" todos los mecanismos que permiten el acercamiento y desarrollo de la comunidad de inversores en torno a su producción de ideas, así como los mecanismos que aseguran el mismo proceso de financiamiento de una idea en concreto.
Lo interesante es que los mismos emprendedores e inversores de capital de riesgo pueden ser quienes aporten a la transformación de aquellas universidades que hasta el momento no han sido exitosas en esto de transferir tecnología. A veces la relación con aquellos puede originarse, por ejemplo, de un trabajo conjunto para ubicar a los graduados universitarios en el mercado laboral, siendo esto una oportunidad potencial para, en el futuro, vincular el mundo privado con lo que está sucediendo dentro de los laboratorios universitarios.
Más allá de las circunstancias en las cuales se encuentre el programa de transferencia de tecnología de cualquier universidad, estas ideas deberían estar siempre claras. Por otro lado creo que no importa la política universitaria seguida ni tampoco el financiamiento disponible, ya que estas ideas tienen que ver más vale con una actitud hacia el trabajo que desarrollen los departamentos correspondientes en las universidades y no con grandes programas de transferencia.
