Hace ya más de dos años que escribí Habilidades del emprendedor y ¿Qué define a un emprendedor exitoso? Ambos comentarios están relacionados con las ideas respecto a las características personales que generalmente comparten los emprendedores, cómo son, y qué los hace exitosos.
En aquellos comentarios yo les decía que una firma de capital de riesgo proponía que “se nace emprendedor” y que, por lo tanto, no es posible entrenarse para serlo. Generalmente los inversores de riesgo tienen sus puntos de vista acerca de cómo tiene que ser un emprendedor para ser exitoso. De hecho, este seguramente es uno de los criterios que usan para decidir en qué proyectos invertir. Concretamente, el principal factor que destacaban estos inversores era el origen de los emprendedores: la mayoría proviene de orígenes modestos (se refieren particularmente al caso de Estados Unidos). Este origen es el que les hace valorar el dinero y entender la diferencia entre necesitar y querer. Además, también en relación a su origen modesto, su confianza está sustentada en la comprensión de sus defectos.
Por otro lado, en Habilidades del emprendedor les comentaba que me habían pedido dar una cátedra sobre los emprendedores y su comportamiento en tiempos presentes (en contraste a sus roles históricos). Las clases estuvieron relacionadas fundamentalmente con las habilidades que tienen generalmente los emprendedores. A mis notas agregué luego algo que encontré en la web, una serie de características básicas que debe tener el emprendedor. En este caso, al contrario del comentario anterior, la idea es que sí, el emprendedor se puede formar.
Después de haber pasado ya más de dos años, re-edito aquellos comentarios aquí como para darles una idea actualizada y más sintética de las características o habilidades que yo pienso son de importancia para ser un emprendedor exitoso. Desde luego que estas habilidades básicas son generales. La importancia de cada aspecto dependerá de cada situación en particular y, probablemente, de la etapa en la cual se encuentra el nuevo proyecto. Por otro lado, habilidades más específicas pueden ser requeridas en casos particulares.
- Conocimiento de la nueva economía: no hay forma de emprender sin estar enterado de cómo es el mundo en el que nos movemos. Lo que a veces se comenta tan comúnmente y sin demasiadas explicaciones respecto a la Nueva Economía es, de hecho, la economía de todos los días, y con implicancias muy importantes respecto a la forma en la cuál se hacen negocios. Entre las cosas que hay que entender fundamentalmente en este aspecto está la necesidad de formar redes de contactos y alianzas con otros emprendedores, profesionales, clientes, y proveedores, así como también, en ocasiones, con organizaciones que puedan proveernos recursos muy importantes, tales como el conocimiento específico en determinada área (me refiero particularmente a las universidades). Además, entender cómo funcionan las cosas en la nueva economía también incluye entender la dinámica que debe tener todo empresa actualmente para sobrevivir. Más allá del lugar donde la misma esté ubicada o cuáles sean los mercados que satisface, el entorno presenta hoy día mucha más incertidumbre que en el pasado.
- Entendimiento de las demandas del mercado: tal como les decía en Dimensiones para evaluar nuevos emprendimientos, es muy importante tener la habilidad de leer las necesidades del mercado, ya que esto resuelve la mitad del problema de crear una nueva empresa. Aún siendo técnicamente factible de producir un bien o servicio, el mismo tiene que contar también con un requisito muy importante: tiene que existir una demanda potencial. Es por esto que el emprendedor tiene que ser capaz de interpretar lo que los potenciales (o actuales) clientes quieren y, frecuentemente, ofrecer aún más opciones que las que los mismos clientes contemplan. Si bien esta característica del emprendedor está relacionada más con la naturaleza del proyecto que se esté desarrollando, tiene que ver con una forma general de pensar basada en el cliente más que en el producto.
- Comprensión de la diferencia entre marketing y comercialización, y el saber implementar las acciones correspondientes para cada uno de ellos: entender las necesidades del mercado es una parte importante del problema de crear una nueva empresa, pero quedan aún dos tareas muy importantes al respecto: saber comunicar lo que uno ofrece (marketing) y saber venderlo (comercialización). Normalmente estos conceptos son confundidos, incluso por profesionales que no son del área del management o relacionados. Ambas actividades son clave para el negocio. Muchas veces el producto o servicio es muy bueno, también las condiciones de venta (precio, financiación, etc.), pero puede suceder que no se esté comunicando correctamente esta oferta, por lo cual las ventas no se concretan. Por otro lado, a veces los productos se venden aún sin tener las características adecuadas a la demanda del mercado, o incluso con condiciones de venta desfavorables (precio, etc.). Y esto suele ser posible gracias a una buena acción de marketing, algo no tan fácil de lograr.
- Predisposición a escuchar ideas y reconocer errores propios: creo que este es uno de los aspectos más importantes y, al contrario de los anteriores, está más relacionado con las características personales del emprendedor, con su forma de ser. Es bastante obvia la importancia de reconocer errores propios, pero no siempre se da esto en la práctica y no siempre se entienden las consecuencias de no hacerlo. Hay que tener siempre presente la opinión ajena y reconocer a tiempo los errores para corregir y seguir adelante. De aquí la importancia que tiene la experiencia emprendedora, de donde se pueden aprender aspectos claves que lleven al éxito en un nuevo proyecto. No siempre la idea de producto que uno tiene es tan infalible como parece…
Tal como les comentaba en el pasado, estas son desde mi punto de vista las características o habilidades más deseables, y de alguna forma todas pueden ser aprendidas (o enseñadas). Es más, creo que uno aprende mucho sobre estos aspectos en el mismo proceso de emprender, por lo cual no es necesario “saber todo” antes de comenzar un proyecto propio. De todos modos, creo que una actitud positiva respecto a aprender de la experiencia propia y también de la ajena es uno de los principales activos frente a las demás características que pueden ser más fácilmente adquiridas.

En pocas palabras, lo que dice ese gráfico es que lo que costaba en promedio $100 en Argentina en 1999, costaba $170 en Diciembre de 2005, y $195 en julio de 2007. Las consecuencias de la inflación son bastante conocidas. Aunque no todos entienden la cuestión técnica, sí saben lo que sucede cuando las cosas aumentan de precio sin parar y los sueldos, aún con aumentos incluídos, no terminan de alcanzar nunca para comprar lo que uno quiere (la primera vez que leí sobre esto fue en una historieta, hace ya unos cuantos años; resumiendo, el personaje ahorraba para comprarse una bicicleta y cada vez que iba al negocio la bicicleta había aumentado lo suficiente para que él no pudiera comprarla).